Las ilusiones al principio me llevaron más allá de las nubes. Flotaba en todo instante. Pensaba que estarías allí. Creí en ti.
Pienso en la distancia que no era así, que era una fantasía que cobro vida en mí. Un delirio que ha arrastrado mis lágrimas largas horas y que al fin he dejado en un saco, olvidado a la vuelta de la esquina.
¿De qué esquina?
No recuerdo el trayecto recorrido.
Te olvidé.
Recuerdo que eras tú.
Se tu nombre. El que tú me dijiste.
Ya no te recuerdo a ti.
Mi cuerpo no sigue esas trazas.
Mi piel ha olvidado por dónde pací.
Te has ido de forma imprevista.
Ya no estás aquí.
Que vengas o no, en nada me importa.
Te olvidé al fin.
Debería alegrarme, pero un gusto salobre me hiere las carnes.
El alma en letargo se ausenta de mí.
Sé que hubo un día que creí en ti.
Abrasaste mi alma.
Me hiciste vivir.
Tras tantos engaños, te olvidé al fin.
Fueron otros ecos que me hicieron girar.
Fueron fuegos fatuos que aunque baldíos me sacaron de este extravió.
Te he olvidado.
Lo que sentí.
Lo que viví.
Como un sueño falso.
Te dejé al fin.
Soy libre de sentir por otros lo que por ti sentí.
Esperaré dispuesta a verlos venir.
Si no es así gozaré la vida y la luz que hoy está en mí.
Ya no tengo quejas.
Te olvide al fin.
Quiero que lo sepas.
No te lo puedo decir.
Sabrás que he olvidado porque no verás en mis ojos lo que antaño te di.
Sabrás porque mis palabras no hablarán de ti.
Sabrás porque sentirás que el aire no lleva mi llanto.
Sabrás porque nunca más me acercaré a ti.
Adiós te decía cuando no podía.
Ahora desconozco cual es la vía que a ti conducía.
KATERINE ALVARADO CI: 17131542 hola prof. soy alumna de la sec:G-001D de administracion municipal.
Esto nos lleva a la reflexion de que a veces nos hechamos a morir por cosas y personas que en realidad no valen la pena y hay un dicho que dice no llores por alguien que no lo merece, porque el que lo merece munca te hace llorar.
Katerine, no entiendo tus datos. Me da la sensación de que me confundes.
Quienes escribimos versificando tiramos de muchos hilos.
Haber pisado barro hace saber sobre aquello que se mece dentro del ser.
Es manido aquello de que te merezcan o no.
El poema se forja, no en la vida, siso que en lo que ella suscita.